La cámara es femenina, como también es la letra o la voz
En Las chicas están bien, ópera prima de Itsaso Arana (2023), las actrices se dejan llevar hasta el río guiadas por un joven. Allí frasean y ensayan. Fluye el texto mientras se desvisten, se descalzan y se bañan.
BÁRBARA: ¿A quién se lo digo?
ITSASO: A quien quieras.
BÁRBARA: Se lo puedo decir a la cámara.
ITSASO: ¿Quién es la cámara para ti?
BÁRBARA: Es una mujer.
Esta exposición toma en serio las palabras de Bárbara (Bárbara Lennie) quien, a nuestro parecer, interpreta aquí el temblor y el movimiento de las voces creadoras en nuestro audiovisual español. Muchas de las imágenes que nos están dejando ya forman parte de una honesta correspondencia. Sentimos que este cine nos alcanza como una carta de confesión que, con un radical realismo íntimo, nos interroga y nos acaricia. Las autoras retratan a sus protagonistas desde la escucha, atendiendo a las ambivalencias, a las contradicciones y aquello indecible que cruza sus travesías subjetivas. La enunciación acude ahí donde nadie puede acompañar. Sin embargo, a pesar de la soledad que habita en las protagonistas, ellas se ayudan a parir, a abortar, a amamantar, a criar, a conseguir trabajo, a cruzar el río o a atravesar la frontera. Porque parecen reconocer algo extranjero en ellas, se tienden la mano.
El gesto de tender la mano –mucho antes que el término de sororidad cobrara fuerza y relevancia social y política– es algo que Iciar Bollaín ya puso en escena en Hola, ¿estás sola? (1995), en el que dos mujeres desconocidas se dan abrigo e inician un viaje sin retorno. La directora nos cuenta que viajar a EE.UU. de la mano de la directora Chus Gutiérrez para interpretar a la protagonista de su ópera prima Sublet (1991) fue fundamental para que ella pudiera iniciar una obra que todavía hoy atiende a la voz y a la violencia sobre las mujeres, como muestra Soy Nevenka (2024). Tras una vida actuando y conociendo la industria desde dentro, Iciar Bollain comenzó a hacer rodar su deseo de rodar porque la cámara era una mujer.
Autorizarse a escribir, autorizarse a rodar, requiere de haber atravesado de una forma singular una relación con el propio malestar y el vínculo con los otros y las otras. Pero construirse una voz y un nombre propio requiere también, como recordó Virginia Woolf en 1929, de una habitación propia. En la industria audiovisual también se necesita una habitación contigua.
Hoy, el Otro Nuevo Cine Español firmado por mujeres, tiene consciencia de generación. En sus entrevistas, las creadoras acaban hablando unas de otras porque se confían sus guiones, a veces escriben desde la vecindad de residencias creativas, se ayudan en los castings, comparten las primeras versiones de montaje y muchos otros procesos de trabajo… y de vida. En sus entrevistas también ponen de relieve la imposible conciliación familiar, nos hablan de la importancia de hacer escuela, de sus influencias y sus lazos creativos. Pero lamentan su falta de referentes femeninos: sabían de las pioneras, pero sus nombres les llegaron tarde y, en muchas ocasiones, sus obras ni les llegaron. También reivindican escribir desde la herida, dirigir desde la duda, incluso poder fracasar. Confían en sus proyectos y muchas de ellas obtienen el reconocimiento en festivales. Las autoras no solo requieren de confianza sino de financiación.
Tras ver las obras de las creadoras contemporáneas intuimos que estas están dejando un surco en la historia de nuestro cine, haciendo vínculo desde sus soledades compartidas. Tras entrevistarlas va confirmándose que se ha ido tejiendo una red, como si ese hilo de De tu ventana a la mía (Paula Ortiz, 2011) hubiera ido hilvanando voces hasta que las chicas, porque han ido preguntando una a la otra si está sola, han podido encontrar un espacio de interrogaciones y de trabajo que les permite enunciar que las chicas están bien… ¿Las chicas están bien?
Con la exposición Las voces confiadas perseguimos tres objetivos fundamentales:
- Hilvanar los estilemas, las rimas o contactos intertextuales de las directoras emergentes en el cine español dirigido por mujeres, leído también en su heterogeneidad y diferencia.
- Delinear el mapa de los lazos creativos, redes industriales y sociales de las mujeres en el audiovisual español contemporáneo.
- Dar a conocer y poner en valor las firmas femeninas del audiovisual español para contribuir a la creación de referentes para las nuevas generaciones.
Frances McDormand ganó el Oscar a mejor actriz en 2018. Al finalizar su ronda de agradecimientos, pidió a todas las mujeres nominadas en cualquiera de las categorías que se pusieran de pie. Interpeló a Meryl Streep para que sirviera como ejemplo y motivación para que el resto la siguiera y demandó a la industria que permitiera a esas mujeres contar sus historias; que les dejaran trabajar. Se lo decía a una industria masculinizada, sentada en las gradas.
Cinco años después, Eva Llorach, Goya a mejor actriz revelación, se marcó “un Frances McDormand”, apelando en esta ocasión a Penélope Cruz como mujer destacada de la sala. Ahora la petición iba dirigida directamente a ellas, a las mujeres que tenían la capacidad de crear historias.
Entre una y otra se produce un cambio. La primera interpela a una industria masculinizada, la segunda lo hace a las mujeres de la sala. En uno u otro caso, son mujeres que buscan la visibilidad y reclaman que su espacio sea cada vez más amplio, más igualitario.
Esta exposición centra su mirada en el audiovisual español, en un momento en que observamos un surgimiento de nombres femeninos que ocupan el espacio mediático, con propuestas que incorporan nuevas miradas, historias y personajes al universo de la representación. Forma parte de los resultados de un proyecto que da encuentro a 11 investigadoras e investigadores de cinco universidades nacionales e internacionales.
Desde los ámbitos de la comunicación, la sociología y las matemáticas, hemos desarrollado el proyecto “Las creadoras en el audiovisual: factores de transformación de las estructuras para renovar discursos y referentes”, financiado por el Ministerio de Igualdad y el Instituto de las Mujeres, dentro de la convocatoria de subvenciones para la realización de investigaciones feministas.
Las mujeres están protagonizando la regeneración del cine español en las áreas de dirección y guion. En los últimos años no solo son ellas quienes reciben los galardones a las obras noveles, sino que comienzan a consolidar su carrera con nuevos proyectos, recibiendo el reconocimiento de premios y crítica. Y lo hacen con propuestas y miradas de gran interés, que aportan diversidad y nuevas representaciones. Como muestran desde Tres días amb la família (2009) de Mar Coll hasta Los destellos (2024) de Pilar Palomero, los films tienen una marcada voluntad autoral y un proceso creativo que apuesta por un radical realismo íntimo. De igual forma, en las plataformas televisivas, las mujeres están ocupando nuevos espacios, tanto delante como detrás de las pantallas. Creadoras como Leticia Dolera (Vida perfecta , Movistar, 2019-2021), Anna R. Costa (Fácil, Movistar, 2022), Berta Prieto y Belén Barenys (Autodefensa, Filmin, 2022), Joana y Mireia Vilapuig (Selftape, Filmin, 2023) o Paula Fabra y Sara Cano (junto a Rodrigo Sorogoyen, Los años nuevos, Movistar, 2024) exploran con libertad las travesías de lo femenino.
Esta exposición explora las redes que se establecen entre las mujeres creadoras para comprobar cómo se tejen las relaciones entre ellas, y de qué manera se traducen en dinámicas de trabajo, colaboraciones y resonancias en sus obras.
Al igual que Frances McDormen y Eva Llorach, esta muestra busca visibilizar a las mujeres, identificar (y reclamar) su lugar en la industria, referenciar su trabajo y disminuir la desigualdad. Pero también quiere identificar referentes, crear unidad, señalar la sororidad y, en última instancia, permitir un espacio donde reconocerse y buscarse para impulsar los cambios.
Esta exposición es una buena muestra de las creadoras llevan siempre la delantera y desde la universidad vamos tras ellas, escuchándolas, leyéndolas, tratando de arañar, de cazar algo de lo que nos están diciendo y que nos toca muy de cerca. Creo que tanto desde la crítica como desde la academia y espectadoras y espectadores estamos notando un temblor. Pues las voces femeninas del audiovisual español están generando un movimiento que, quizás, no podamos calibrar todavía. Pero esta exposición ya es un intento de ello de adentrarnos en sus obras y acercarlas a nuestros y nuestras estudiantes, así como a la gente que viene al cine.
Advertimos cómo hay motivos que insisten en estas obras: muchas de ellas ahondan en el motivo visual de volver a casa, transportando cuerpos frágiles, volviendo sobre el cuerpo, volviendo a las raíces y a la tierra. Esto también es una cuestión política y social: ahora hay directoras que estudiaron en universidades públicas y que fueron de pueblo y ahora vuelven ellas también a rodar a ese pueblo, allí donde no había cine, para presentárselo.
Volver a casa es volver sobre los orígenes. Sus obras nos dicen que no es posible pensar el paso propio sin un acto de memoria y la conversación intergeneracional. Por eso, como podrán comprobar en esta exposición atendemos a esas canciones que se cantan con los abuelos, los árboles como testigo del tiempo, la voz el hilo de la memoria, los bailes como el amor hacia los padres y las decepciones ante sus ausencias. Atendemos a esas conversaciones con las madres, que si bien, casi siempre comienzan desde el reproche entre madres e hijas, pero en algún punto ellas se alinean y pueden conversar de mujer a mujer.
En la exposición también podrán comprobar que estas películas se ocupan de los avatares del deseo, de las complejidades del temblor de la sexualidad en el cuerpo infantil y adolescente. Verán también que este es un cine de inclinaciones. Frente a la idea de rectitud más propia del poder, las figuras de este cine se inclinan hacia el cuidado de los otros, de los padres, de las hijos e hijas. Hay una bienvenida a la vida, desde el nacimiento, pero también un saber acompañar hacia la muerte, un trayecto de duelo que lleva hacia algo luminoso. Es un cine del duelo que nos pide también inclinarnos hacia él, se confiesa ante nosotros en ese gesto, es un cine que nos acaricia. Bienvenidos y bienvenidas.
Shaila García Catalán & Jessica Izquierdo Castillo
Comisarias de la Exposición
Castellón de la Plana, 4 de diciembre de 2024










